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Los arrecifes de coral:
el tesoro vivo de Colombia
Con más de 180.000 hectáreas de corales, Colombia es uno de los países más ricos del planeta en biodiversidad marina. Hoy, este tesoro pide ayuda.
Los bosques tropicales del océano
Los arrecifes de coral son estructuras vivas construidas durante miles de años por los pólipos, organismos animales diminutos parientes de las medusas. Cada pólipo secreta carbonato de calcio para crear su esqueleto; millones de generaciones apiladas dan forma a las estructuras que hoy pueden verse desde el espacio.
Su vitalidad depende de una alianza perfecta con algas microscópicas llamadas zooxantelas, que habitan en sus tejidos y les proveen hasta el 90 % de su energía. Cuando el agua se calienta demasiado, el coral las expulsa, pierde su color característico y, si las condiciones no mejoran, muere. A ese fenómeno lo llamamos blanqueamiento coralino.
Los arrecifes de coral cubren menos del 1 % del fondo marino, pero albergan el 25 % de toda la biodiversidad marina del planeta. Son, sin duda, el ecosistema más diverso del océano.
Un país con dos mares y un tesoro en cada uno
Colombia es uno de los pocos países del mundo que tiene costas en dos océanos, y en ambos guarda arrecifes únicos. El 79 % de su cobertura coralina se encuentra en el Caribe, principalmente en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El restante 21 % en el Pacífico, donde arrecifes menos estudiados rodean la Isla Gorgona.
Estos ecosistemas son también motores económicos: sostienen el turismo de buceo, la pesca artesanal de comunidades raizales y la investigación científica de universidades colombianas.
Lo que los está poniendo en peligro
Los arrecifes colombianos enfrentan presiones que se potencian mutuamente. El cambio climático es la amenaza mayor, pero la contaminación local y la pesca sin control agravan el daño y reducen la capacidad de recuperación del ecosistema.
Proyectos que dan esperanza
Colombia no es solo espectadora: lidera iniciativas de restauración coralina que son referente en América Latina. El proyecto "Un Millón de Corales por Colombia" usa técnicas de microfragmentación para cultivar fragmentos de coral en viveros marinos y reimplantarlos en zonas degradadas.
El 97 % de los arrecifes colombianos ya está bajo alguna figura de protección, lo que los diferencia positivamente del promedio mundial. Pero la protección legal no es suficiente sin reducir las presiones del calentamiento global.
Cinco acciones reales desde Colombia
como buzo y viajar con eso
Los arrecifes de coral:
el tesoro vivo de Colombia
Con más de 180.000 hectáreas de corales, Colombia es uno de los países más ricos del planeta en biodiversidad marina. Hoy, este tesoro pide ayuda.
Los bosques tropicales del océano
Los arrecifes de coral son estructuras vivas construidas durante miles de años por los pólipos, organismos animales diminutos parientes de las medusas. Cada pólipo secreta carbonato de calcio para crear su esqueleto; millones de generaciones apiladas dan forma a las estructuras que hoy pueden verse desde el espacio.
Su vitalidad depende de una alianza perfecta con algas microscópicas llamadas zooxantelas, que habitan en sus tejidos y les proveen hasta el 90 % de su energía. Cuando el agua se calienta demasiado, el coral las expulsa, pierde su color característico y, si las condiciones no mejoran, muere. A ese fenómeno lo llamamos blanqueamiento coralino.
Los arrecifes de coral cubren menos del 1 % del fondo marino, pero albergan el 25 % de toda la biodiversidad marina del planeta. Son, sin duda, el ecosistema más diverso del océano.
Un país con dos mares y un tesoro en cada uno
Colombia es uno de los pocos países del mundo que tiene costas en dos océanos, y en ambos guarda arrecifes únicos. El 79 % de su cobertura coralina se encuentra en el Caribe, principalmente en el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El restante 21 % en el Pacífico, donde arrecifes menos estudiados rodean la Isla Gorgona.
Estos ecosistemas son también motores económicos: sostienen el turismo de buceo, la pesca artesanal de comunidades raizales y la investigación científica de universidades colombianas.
Lo que los está poniendo en peligro
Los arrecifes colombianos enfrentan presiones que se potencian mutuamente. El cambio climático es la amenaza mayor, pero la contaminación local y la pesca sin control agravan el daño y reducen la capacidad de recuperación del ecosistema.
Proyectos que dan esperanza
Colombia no es solo espectadora: lidera iniciativas de restauración coralina que son referente en América Latina. El proyecto "Un Millón de Corales por Colombia" usa técnicas de microfragmentación para cultivar fragmentos de coral en viveros marinos y reimplantarlos en zonas degradadas.
El 97 % de los arrecifes colombianos ya está bajo alguna figura de protección, lo que los diferencia positivamente del promedio mundial. Pero la protección legal no es suficiente sin reducir las presiones del calentamiento global.
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